Emplazamiento

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[...]Cada ser humano pertenece a un espacio, a unos lugares... Cada ser humano pertenece a un tiempo, a un decurso temporal... A su vez, esos espacios y tiempos le pertenecen. Se trata de una doble y recíproca per-tenencia: una tenencia hasta el final, perfectiva. Nuestra co-pertenencia a unas coordenadas espacio-temporales es, pues, perfecta, acabada. Conclusa en cada punto de esa dinámica cuadrícula espacio-temporal, cronotópica. Y, a la vez, dinámica y abierta... Estamos, pues, emplazados. Y este emplazamiento es, a la vez espacial (en una " plaza", en un espacio) y temporal (en un" plazo", en un tiempo). Recordemos que las raíces indoeuropeas de ambas palabras, plak - (plazo) y plat - (plaza), respectivamente "ser plano" y " extender, esparcir" aluden a esa extensión espacio- temporal imprescindible para la existencia. Pero esta estructura de emplazamiento no se limita a ubicarnos externamente; no es algo accidental sino, precisamente, el marco, el horizonte, el escenario desde el que se dibuja lo esencial, pero ya hecho nuestro, formando parte de nosotros. Estar emplazados es, pues, también, sentirse instados a dar una respuesta, un testimonio, en un determinado lugar y tiempo. Pero esto sucede siempre: a cada instante, en cada lugar. Por ese lugar cruza la estructura del poder y desde él se alza el deseo de poder, la voluntad de poder. Ocupar un espacio y un tiempo exige pagar un precio. No podemos escapar a/de nuestro emplazamiento. Todo lo más que podemos hacer es desplazarnos; pero automáticamente quedamos re-emplazados. La vida - dicen algunos- es una "mili" muy larga. En ella - cada cual desde su propia circunstancia- somos mozas/os de reemplazo, hemos sido reclutado para ella. Y sólo sabe la objección de la marginalidad (que es un modo muy cualificado de emplazamiento) o la insumición de la locura o el suicidio, única manera radical de desemplazarnos, de anular el tiempo y el espacio que nos emplazan a través de la muerte. En efecto, esto que llamamos "vida" actúa como dinámica (fuerza) emplazadora, con sus peculiares reglas. Nadie puede vivir si no está emplazado. Posiblemente la muerte sea una salida a este emplazamiento, o hacia otras coordenadas distintas (y distantes). en cualquier caso, un desplazamiento radical, en el instante mismo de nuestro más radical emplazamiento.[...]
Teoría del Emplazamiento- Manuel Àngel Vázquez Medel Universidad de Sevilla

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