Patagonia - Gabriela Mistral

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Fotografía: Gustavo Calligaris
PATAGONIA
A la Patagonia llaman sus hijos la Madre Blanca. Dicen que Dios no la quiso por lo yerta y lo lejana, y la noche que es su aurora y su grito en la venteada por el grito de su viento, por su hierba arrodillada y porque la puebla un río de gentes aforesteradas.

Hablan demás los que nunca tuvieron Madre tan blanca, y nunca la verde Gea fue así de angélica y blanca ni así de sustentadora y misteriosa y callada. ¡Qué Madre dulce te dieron, Patagonia, la lejana! Sólo sabida del Padre Polo Sur, que te declara, que te hizo, y que te mira de eterna y mansa mirada.

Oye mentir a los tontos y suelta tu carcajada. Yo me la viví y la llevo en potencias y en mirada.

-Cuenta, cuenta, mama mía ¿es que era cosa tan rara? Cuéntala aunque sea yerta y del viento castigada.

Te voy a contar su hierba que no se cansa ni acaba, tendida como una madre de cabellera soltada y ondulando silenciosa, aunque llena de palabras. La brisa la regodea y el loco viento la alza. No hay niña como la hierba en abajar bulto y hablas cuando va llegando el puelche como gente amotinada, y silba y grita y aúlla, vuelto solamente su alma.

Gabriela Mistral
El poema "patagonia, de Gabriela Mistral" es un aporte de Verónica Vázquez (Odiseica)

1 comentario:

Kerenski dijo...

La calle donde vivía tenía ese nombre: Gabriela Mistral.