Texto "El huésped" - Margarita Ortiz

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El huésped

Texto: Margarita Ortiz

Pintura: Emilio Maseda (maternidad al lado del niño)

Me gusta hablar de las cosas que resuenan en el alma, me dijo ese día. Pero yo ya lo conocía. Lo había encontrado en sueños. Reiterados e insistentes sueños que repetían un patrón: a pesar del cansancio, me ponía de pie y salía a caminar… y de repente, lo encontraba junto a mí, a la par. Por eso, cuando lo vi sentado en aquel banco, lo reconocí enseguida, aunque me sorprendió. Primero, porque no pertenecía al ámbito de la realidad, sino al de los sueños; y segundo, porque me habló y nunca antes nos habíamos hablado.

Me gustaría llamarlo el huésped. Venido de quién sabe dónde ni cómo. Todavía hoy sigo ignorándolo. De un modo misterioso inauguraba en mí otra frecuencia: más genuina, más profunda, casi conmovedora.

Pero si algo quiero decir en estas líneas es eso: a veces necesitamos que un desconocido llegue a nosotros para que nos veamos y nos sintamos verdaderos. Para que empecemos, si le abrimos la puerta, un recorrido nuevo en nuestra vida: trascendente y cabal.

Este desconocido, a quien insisto en llamar el huésped, me trajo eso: un instante que irrumpe con su sorpresa y revelación; una especie de insólita autopercepción. Estaba ahí y yo misma me sentía sutilmente otra: más profunda y real. No mejor ni peor sino sencillamente Alguien.

Verlo sigue siendo reparador. Sé que algunos lo llamarán locura; pero, no me interesan esos diagnósticos o nomenclaturas miopes. ¿Qué mejor cosa que incorporar la energía de los sueños a la realidad? En esa mágica operación todo se equilibra: agujeros negros amanecen lisos y diáfanos y una fina lluvia moja los terrenos resecos.

Desde entonces, a mí también me gusta hablar de las cosas que resuenan en el alma. El huésped y yo y tantos otros. Su voz resuena como letanía universal y sostiene de modo secreto la subsistencia del mundo. Aunque yo no sabía qué energía poderosa había en los sueños hasta que me puse los zapatos, salí a caminar y lo encontré.

24/10/08

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

bello
gracias por compartirlo
un abrazo